Cáncer de piel no melanoma

El cáncer  depiel no melanoma (CPNM),  se refiere a un grupo de cánceres de piel que se desarrollan a partir de los queratinocitos, las células que componen la mayor parte de la epidermis (la capa más externa de la piel). Estos cánceres se agrupan comúnmente bajo este término porque, a diferencia del melanoma, no se originan en los melanocitos.

En la mayoría de las personas, el cáncer de piel no melanoma crecen lentamente y permanecen confinados a la zona donde comienzan, especialmente cuando se identifican a tiempo. Este comportamiento local es importante porque significa que el tratamiento, si es adecuado, suele ser sencillo y eficaz, con excelentes resultados. 

¿Cuáles son los principales tipos de cáncer de piel no melanoma?

El cáncer de piel no melanoma incluye principalmente dos formas: 

  • Carcinoma basocelular (CBC): Es el tipo más común de cáncer de piel. Los CBC suelen crecer lentamente y rara vez se extienden a otras partes del cuerpo. Sin embargo, si no se tratan, pueden invadir gradualmente los tejidos cercanos y causar daños locales.
  • Carcinoma espinocelular cutáneo (CECc): El CECc tiende a crecer más rápido que la mayoría de los CBC y tiene un riesgo mayor, aunque generalmente bajo, de extenderse a los ganglios linfáticos u otros órganos. 

Los profesionales de la salud suelen analizar ciertas afecciones precancerosas o muy tempranas, como la queratosis actínica y la enfermedad de Bowen, junto con el cáncer de piel no melanoma porque comparten causas y tratamientos similares. 

¿Qué desencadena el cáncer de piel no melanoma?

La causa principal es la exposición prolongada a la radiación ultravioleta (UV), ya sea de la luz solar natural o de fuentes artificiales como las camas solares. La radiación UV daña el ADN de las células de la piel y, con el tiempo, estos cambios pueden hacer que los queratinocitos se conviertan en células cancerosas. 

El riesgo aumenta con los años a medida que el daño por UV se acumula. Varios factores, como la piel clara, el aumento de la edad y un sistema inmunitario debilitado, pueden aumentar aún más la probabilidad de desarrollar este tipo de cánceres.

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¿Cuáles son los síntomas típicos del cáncer de piel no melanoma?

El cáncer de piel no melanoma suele aparecer como una lesión cutánea nueva o preexistente que cambia y no se cura. Su aparición con mayor frecuencia es en zonas que reciben mucha exposición solar, como la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el cuello, los antebrazos y las manos.

Los signos de advertencia comunes incluyen:

  • Una úlcera, llaga o herida que no cicatriza después de varias semanas.
  • Una mancha o parche persistente escamoso, con costra o rugoso.
  • Presencia de sangrado, supuración o formación de costras repetidas en una lesión.
  • Un bulto elevado o brillante, a veces con pequeños vasos sanguíneos visibles.
  • Un nódulo firme, doloroso que aumenta rápidamente de tamaño, lo cual puede ser más típico del carcinoma espinocelular.

En general, cualquier lesión en piel que cambie rápidamente de tamaño, color o forma, se vuelva dolorosa, sangre con facilidad o reaparezca repetidamente debe ser revisada por un profesional sanitario.

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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del cáncer de piel no melanoma  suele comenzar en atención primaria. El médico de cabecera evaluará la lesión y, si parece sospechosa, realizará la derivación a dermatología.. En la consulta especializada, los dermatólogos suelen examinar la piel con un dermatoscopio, un dispositivo de mano que permite ver más de cerca y con mayor detalle las estructuras de la superficie, facilitando el diagnóstico inicial.

La confirmación se realiza tomando una biopsia o extirpando la lesión por completo para enviarla a un análisis de laboratorio. Los patólogos determinan entonces el tipo exacto de cáncer, la profundidad a la que ha crecido y otras características que ayudan a guiar las decisiones sobre el tratamiento. 

¿Qué opciones de tratamiento hay disponibles?

Existen varios tratamientos eficaces para el cáncer de piel no melanoma en todas sus etapas. Estos dependen del tipo de cáncer, su tamaño,ubicación, y  factores de riesgo individuales.

  • La cirugía es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos. Se extirpa la lesión junto con un pequeño margen de piel sana.
  • Para lesiones  de bajo riesgo o superficiales, pueden ser adecuadas opciones no quirúrgicas, como cremas con receta, terapia fotodinámica o crioterapia.
  • La radioterapia puede recomendarse cuando la cirugía no está indicada o  cuando puede ocasionar problemas estéticos y/o funcionales significativos.
  • En casos menos frecuentes, en los que el carcinoma espinocelular se vuelve localmente avanzado o se extiende, los equipos de especialistas pueden utilizar tratamientos sistémicos: como la inmunoterapia
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