Problemas digestivos

¿Qué se consideran problemas digestivos?

Los problemas digestivos son cualquier alteración que interrumpa el proceso normal de digestión, absorción de nutrientes o eliminación de desechos en el tracto gastrointestinal. Se consideran trastornos digestivos tanto las fallas funcionales como las patologías estructurales e inflamatorias.  

Entre los problemas digestivos más comunes se encuentran la acidez gástrica y el estreñimiento. Aunque la acidez gástrica sea un síntoma leve en la mayoría de los casos, es muy prevalente: se presenta de forma intermitente al menos en un 40% de la población. Por su parte, el estreñimiento afecta al 14-30% de la población española adulta, con más del doble de incidencia en mujeres que en hombres. 

¿Qué es la acidez gástrica?

Durante el proceso de digestión, el estómago secreta ácido para facilitar la descomposición de los alimentos. Este ácido es imprescindible para la absorción de determinados nutrientes y, además, actúa como un mecanismo de defensa frente a microorganismos que pueden estar presentes en la comida.

En algunas ocasiones, este ácido puede producirse en exceso o ascender hacia el esófago, lo que provoca una sensación de ardor o quemazón, conocida como acidez gástrica o pirosis. Esta molestia suele localizarse en la parte superior del abdomen o detrás del esternón y aparece cuando el ácido entra en contacto con tejidos que no están preparados para soportarlo.  

Síntomas y señales de la acidez gástrica

Las siguientes señales de advertencia te permitirán saber cuándo consultar con especialistas: 

Disfagia (dificultad para tragar) u odinofagia (dolor al tragar)

Pérdida de peso involuntaria

Vómitos persistentes o recurrentes

Hemorragia digestiva

Hematemesis (vómitos con sangre) o melena (heces negras)

Anemia inexplicable

Dolor torácico intenso o atípico, especialmente si se relaciona claramente con las comidas

Inicio de síntomas a edad más avanzada (mayores de 55 años)

Antecedentes familiares de cáncer gastrointestinal

¿Cómo evitarla?

  • Disminuir el consumo de tabaco o dejar de fumar.  
  • Mantener un peso saludable.
  • Evitar las comidas copiosas y procurar comer menos cantidad y con más frecuencia (entre 5-6 comidas diarias).
  • Evitar los alimentos y las bebidas que puedan provocar acidez, como los alimentos grasos (mantequilla, queso, embutidos, salsas y pasteles), las comidas fritas o muy condimentadas con especias, el chocolate, los tomates, los cítricos (limones, naranjas y pomelos), el ajo y la cebolla, así como el alcohol, el café, el té y las bebidas gaseosas o con cafeína, menta o cola.
  • Controlar el estrés.
  • No realizar ejercicio físico extremo después de comer.
  • Usar ropa suelta, sin cinturones.
  • No acostarse hasta 2-3 horas después de comer.
  • Revisar con el o la profesional de la salud o de farmacia la medicación que está tomando para comprobar si algún fármaco es el responsable de la acidez. 

¿Cómo se trata la acidez gástrica?

La leche se ha usado tradicionalmente para el alivio transitorio de la pirosis. En la actualidad, su utilidad es discutible ya que puede contrarrestar este síntoma por ser poco ácida, pero también puede estimular la producción de ácido del estómago por su contenido en calcio, caseína y grasas. Por lo tanto, para prevenir la acidez gástrica lo primero es adoptar las sugerencias mencionadas en cuanto a dieta y estilo de vida. Si estas medidas no son suficientes, existen varios medicamentos que pueden ayudar, los cuales deben ser administrados bajo el consejo médico. 

¿Qué es el estreñimiento?

El estreñimiento es otro de los problemas digestivos más frecuentes que se caracteriza por la presencia de deposiciones infrecuentes (generalmente menos de tres a la semana) y/o heces duras o difíciles de evacuar, a menudo con esfuerzo. Puede acompañarse de dolor o distensión abdominal y de sensación de evacuación incompleta tras la defecación.  

¿Cuáles son las causas del estreñimiento?

Las causas más habituales del estreñimiento son:

  • Llevar una dieta pobre en fibra.
  • No tomar suficientes líquidos.
  • No realizar ejercicio físico.
  • Contenerse cuando se tiene la necesidad de acudir al baño.
  • Ciertos medicamentos pueden provocar estreñimiento como efecto secundario, especialmente algunos analgésicos, antidepresivos, suplementos de hierro o calcio y fármacos con efecto anticolinérgico 
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Prevención del estreñimiento

Algunas medidas sencillas relativas a cambios en los hábitos de vida pueden ayudar a prevenir o mejorar el estreñimiento. Se recomienda mantener una hidratación adecuada, especialmente en personas con ingesta insuficiente o signos de deshidratación, llevar una dieta rica en fibra —como la dieta mediterránea—, priorizando las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. De forma individual, se pueden excluir determinados alimentos solo si se identifica que empeoran los síntomas. Asimismo, es beneficioso realizar ejercicio de manera regular y acostumbrar al cuerpo a acudir al baño cuando se siente la necesidad y no esperar. 

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¿Qué tratamientos hay para el estreñimiento?

El primer paso es siempre tomar medidas para favorecer el tránsito intestinal, como incrementar el consumo de fibra a través de la dieta o suplementos adecuados.  

Cuando estas medidas no resultan suficientes, se puede solicitar asesoramiento al farmacéutico para elegir el laxante más adecuado según la situación. En general, el uso puntual de laxantes puede ser útil para el estreñimiento ocasional, pero si la necesidad de utilizarlos es persistente o frecuente, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar la causa y el tratamiento más apropiado.  

Referencias

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