Diagnóstico de la psoriasis

¿Cómo se diagnostica la psoriasis?

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La psoriasis se diagnostica normalmente examinando la piel afectada. En la mayoría de los casos, el personal sanitario puede reconocerla durante un examen físico. Sin embargo, debido a que la psoriasis puede parecerse a otras enfermedades de la piel, a veces se toma una pequeña muestra de piel, llamada biopsia, y se examina bajo el microscopio.

Para apoyar el diagnóstico, el equipo médico te preguntará sobre tus antecedentes familiares, como por ejemplo si alguien en tu familia tiene psoriasis.

También es importante decirle al especialista si tienes dolor de espalda, dolor en las articulaciones o rigidez, ya que estos síntomas pueden estar relacionados con la artritis psoriásica.

¿Cómo se evalúa la gravedad de la psoriasis?

Se examina la piel de todo el cuerpo para confirmar que las lesiones son psoriasis y para medir la gravedad de la misma. Esto incluye observar el enrojecimiento, la descamación, el picor, la ubicación y qué parte de la piel está afectada. Estos factores suelen combinarse en sistemas de puntuación como el PASI (Índice de Gravedad y Área de la Psoriasis) y el BSA (Área de Superficie Corporal).

El equipo sanitario también te preguntará sobre cómo afecta la psoriasis en la vida diaria, incluyendo el bienestar físico y emocional y las relaciones sociales. Esto se evalúa a través de diferentes cuestionarios de calidad de vida.

 

Basándose en estos hallazgos, la psoriasis puede clasificarse como leve, moderada o grave. Tu profesional de la salud necesita determinar el tipo y el grado de tu psoriasis para concretar cuál es el mejor tratamiento médico para tu afección, y para evaluar cómo responde la psoriasis a dicho tratamiento a lo largo del tiempo.

Además de estas medidas, el International Psoriasis Council ha propuesto un marco práctico que define la psoriasis de moderada a grave no solo por los umbrales de BSA, sino también por la afectación de zonas de alto impacto (como el cuero cabelludo, la cara, las palmas de las manos, las plantas de los pies o los genitales) y la falta de respuesta adecuada a las terapias tópicas. Este enfoque enfatiza el efecto clínico de la afectación de la zona anatómica y la capacidad de respuesta al tratamiento, promoviendo una estrategia más individualizada y centrada los para la clasificación y el manejo de la enfermedad.

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