Signos y síntomas de la onicomicosis

¿Cuáles son los primeros síntomas de la onicomicosis?

En sus etapas iniciales, la onicomicosis suele ser sutil y puede pasar desapercibida, ya que rara vez causa molestias al principio. Muchas personas observan primero un leve cambio estético en una sola uña, con mayor frecuencia en un dedo del pie, como el dedo gordo. Los indicadores tempranos pueden incluir: 

Ligera decoloración

una pequeña zona puede adquirir un tono blanquecino, amarillento o ligeramente marrón, normalmente en la punta o a lo largo de un lado.

Pérdida del brillo natural

la superficie puede parecer opaca, calcárea o turbia, en lugar de lisa y brillante.

Ligero engrosamiento

 La uña afectada puede parecer un poco más firme o gruesa que las demás.

Bordes frágiles o ásperos

El borde libre puede astillarse, partirse o desmoronarse con mayor facilidad de lo habitual.

Residuos finos debajo de la uña

Puede empezar a acumularse un material blando y pulverulento debajo de la punta de la uña.

 

En esta etapa, la infección suele ser indolora y puede afectar solo a una parte de una uña. Algunas personas también padecen pie de atleta al mismo tiempo, con piel seca o con picor entre los dedos de los pies, lo que puede actuar como fuente de propagación a las uñas.

A pesar de su aspecto leve, las guías aconsejan confirmar el diagnóstico de onicomicosis antes de iniciar el tratamiento, especialmente cuando se barajan tratamientos prolongados con medicamentos antimicóticos orales. La confirmación suele implicar examinar al microscopio un recorte de uña o una muestra de residuos subungueales, o enviarla para cultivo, histología o pruebas moleculares. 

¿Cuáles son los signos de la onicomicosis avanzada?

Sin tratamiento (o si este es ineficaz) la infección puede extenderse gradualmente a mayor profundidad y amplitud, afectando a una mayor parte de la lámina ungueal, a varias uñas o incluso a la matriz ungueal. La enfermedad avanzada puede presentar: 

Una decoloración más evidente

Las uñas pueden volverse amarillas, marrones o grises, a veces con estrías o tonos mezclados. En casos graves, la uña puede volverse casi opaca.

Engrosamiento y deformación significativos

La uña puede volverse notablemente gruesa, irregular o curvada, lo que dificulta su corte.

Onicólisis

La uña puede separarse del lecho ungueal, creando un espacio donde pueden acumularse más residuos.

Desmoronamiento o rotura

Partes de la uña pueden fragmentarse o romperse, dejando un contorno irregular.

Acumulación subungueal

La queratina y el material fúngico pueden acumularse debajo de la uña, presentándose a menudo de color blanco amarillento y compactado.

Dolor o presión

Las uñas gruesas y deformadas pueden presionar contra el calzado, causando molestias, dificultad para caminar o problemas a la hora de llevar determinados zapatos.

La onicomicosis avanzada puede afectar a la movilidad, causar angustia emocional e interferir en las actividades cotidianas, especialmente cuando hay varias uñas afectadas o cuando se ven implicadas las uñas de las manos. Los pacientes con diabetes, problemas circulatorios o sistemas inmunitarios debilitados corren un mayor riesgo de sufrir lesiones cutáneas e infecciones bacterianas secundarias alrededor de los dedos de los pies. Para estos grupos, la detección y el tratamiento tempranos son especialmente importantes.

¿Qué se puede confundir con la onicomicosis?

Existe una amplia gama de trastornos de las uñas que pueden parecerse mucho a la infección fúngica ungueal. Los estudios demuestran que muchas uñas anormales no se deben en absoluto a hongos. Dado que el tratamiento de la onicomicosis suele requerir una terapia prolongada, es fundamental explorar explicaciones alternativas y confirmar el diagnóstico cuando sea necesario.

Algunas afecciones que pueden confundirse con la onicomicosis son: 

 

 

Psoriasis ungueal

Puede causar hoyuelos, decoloración, hiperqueratosis subungueal y onicólisis. Las uñas de los pies engrosadas y descoloridas pueden ser muy similares a una infección fúngica.

Liquen plano y eccema de la unidad ungueal

Pueden producir estrías, fisuras, aspereza y engrosamiento, a menudo con inflamación crónica alrededor de los pliegues ungueales.

Traumatismos crónicos y cambios mecánicos

La presión de los zapatos, las actividades deportivas, las deformidades de los dedos de los pies o las anomalías en la marcha pueden causar distorsiones en las uñas y cambios de color que imitan a una enfermedad fúngica

Paroniquia crónica y colonización bacteriana

La inflamación recurrente alrededor de la uña (especialmente en personas con exposición prolongada a la humedad) puede alterar el aspecto de la uña. La infección por Pseudomonas puede producir un característico tono verdoso.

Cambios relacionados con la edad y onicogrifosis

Las personas mayores suelen desarrollar uñas gruesas, curvadas o descoloridas sin una causa fúngica subyacente, aunque los hongos pueden colonizar uñas que ya presentan anomalías.

Hematoma subungueal y lesiones pigmentarias

La sangre seca debajo de la uña tras una lesión puede presentar un aspecto marrón oscuro o negro. Cualquier pigmentación persistente o irregular, en particular las bandas que se ensanchan, justifica una evaluación urgente para descartar un melanoma subungueal.

 

Dado que estas afecciones se solapan en su aspecto, las guías clínicas actuales subrayan la importancia de realizar pruebas micológicas, como microscopía, cultivo, histología o métodos moleculares, antes de iniciar un tratamiento antifúngico sistémico, especialmente en casos atípicos o rebeldes. 

Si observas cambios continuos en las uñas, afectación de varias uñas, dolor o cualquier pigmentación oscura o de rápida evolución debajo de una uña, debes consultar a un médico o médica para que te realice una evaluación adecuada. 

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Referencias

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