La piel

La piel es el órgano más extenso del cuerpo. El revestimiento cutáneo es resistente y flexible y recubre toda la superficie de nuestro cuerpo, con un área de 1,5 a 2 m2. La piel tiene pocos milímetros de grosor en su zona más espesa. Este grosor varía según las necesidades del cuerpo, y también según la edad y el sexo; en general, las mujeres y las personas mayores tienen una piel más fina que los hombres y los jóvenes1.

La piel nos protege del ambiente que nos rodea y, al mismo tiempo, nos permite interaccionar con él. Para cumplir con estas importantes funciones, la piel posee una estructura compleja, estando compuesta de varias capas1,2.

¿Cuáles son las capas de la piel?

Las capas de la piel son tres: epidermis, dermis e hipodermis1,2

Epidermis

Es la capa más externa de la piel, la que se ve, y está formada por finas capas de células en continua renovación. Constituye una barrera física impermeable y nos protege contra microorganismos y contra la radiación ultravioleta (UV). Asimismo, es la principal responsable de nuestro tono de piel.
 

Dermis

La dermis está situada debajo de la epidermis y la conforma una densa y elástica red de fibras de colágeno, la cual proporciona robustez, fuerza y elasticidad a la piel. Contiene glándulas sudoríparas, vello, folículos pilosos (las estructuras donde nace el pelo), músculos, neuronas sensitivas y vasos sanguíneos. Entre otras funciones, participa en la reparación de la piel tras sufrir heridas.
 

Hipodermis

La hipodermis o tejido subcutáneo es la capa más profunda de la piel y se encuentra debajo de la dermis. Está constituida por los tejidos graso y conectivo. La hipodermis contiene la mayor fuente de vasos y nervios, además de algunos anejos —como los folículos pilosos— y las neuronas sensitivas. Su tejido graso proporciona aislamiento térmico y, gracias a su textura blanda, protege los órganos del cuerpo que se encuentran debajo. En las células de grasa de la hipodermis se producen varias hormonas y vitamina D, la cual solo generamos durante la exposición solar.

¿Cuáles son las funciones de la piel?

Entre las funciones de la piel, destacan las siguientes1-4:

  • Barrera impermeable al agua. Cuando el agua entra en contacto con la  piel, ésta impide que se expulsen los nutrientes que contiene.
  • Protección contra agentes externos. Nos protege de microorganismos patógenos y sustancias químicas.
  • Regulación de la temperatura corporal. Cuando la piel es expuesta al frío, los vasos sanguíneos de la dermis se contraen y así se preserva el calor dentro del cuerpo. Como resultado de ello, la piel alcanza la temperatura del medio frío al que está expuesta y se vuelve más pálida. Además, tener piel de gallina también nos ayuda a retener el calor, pues la contracción de los músculos erectores del vello cierra los poros de la piel e impide que perdamos calor.
    En cambio, cuando hace calor, los vasos se dilatan para liberar el calor corporal hacia el exterior, por lo que la piel se enrojece. Asimismo, el sudor generado en la epidermis se enfría al contacto con el aire exterior, refrescando así el cuerpo.
  • Sensaciones. Las terminaciones nerviosas que llegan a la piel nos permiten detectar la temperatura, la presión, la vibración, el tacto y el dolor.
  • Protección contra la luz UV. La melanina es el pigmento químico que confiere el color a la piel y nos protege contra los rayos UV, capaces de dañar las células de la piel. La melanina es producida por unas células llamadas melanocitos, situadas en la epidermis.
  • Reparación de las heridas y regeneración. Si ocurre una herida en la piel, el riego sanguíneo hacia esta aumenta con el fin de aportarle sustancias que la protejan de infecciones y favorezcan su rápida curación.
  • Apariencia física externa. El aspecto de la piel nos permite conocer la edad y el estado de salud de una persona. Ciertos cambios en la coloración de la piel también pueden ser signo de enfermedad. Por ejemplo, una coloración amarillenta es típica de personas con hepatitis.
  • Reserva de agua y grasas. La capa más profunda de la piel puede almacenar agua, grasa y metabolitos. 

¿Cómo puedes cuidar tu piel?

Un buen cuidado de la piel la mantendrá sana, ayudará a retrasar su envejecimiento natural y prevendrá diversos problemas de salud5.

Cinco consejos para un buen cuidado de la piel5:

 

1. Protégete del sol

Protegerse de la exposición solar es una de las medidas más importantes para evitar o reducir la aparición de arrugas —en especial, en el cutis— y manchas en la piel, así como para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Para ello, puedes incorporar varias medidas en tu día a día:

  • Usa un buen protector solar. Elígelo de amplio espectro —para que te proteja frente a varios tipos de radiación— y con un factor de protección elevado (cuanto más blanca sea tu piel, mayor factor de protección necesitarás). Renueva su aplicación cada 2 horas o más a menudo si estás en el agua o si haces deporte y sudas.
  • Evita las horas centrales del día. Ponte a la sombra, sobre todo entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando los rayos son más intensos. Si vas a la playa, protegerse bajo una sombrilla no es una solución eficaz, puesto que la cantidad de radiación recibida fuera y dentro de ella es muy similar. Esto ocurre porque la arena refleja un 20 % de la radiación que recibe6-7.
  • Usa ropa protectora. Utiliza prendas de punto apretado (tupidas) y de color oscuro —evita el blanco y los colores pastel— o bien ropa con factor de protección ultravioleta (FPU)7

2. No fumes

Fumar daña el colágeno y la elastina de la piel (las fibras que le aportan elasticidad y fortaleza) y estrecha los vasos sanguíneos que se encuentran en ella, disminuyendo así el flujo de sangre y, por tanto, la cantidad de oxígeno y nutrientes que le llegan. Todo ello torna la piel pálida, arrugada y con aspecto avejentado. Además, fumar aumenta el riesgo de carcinoma espinocelular, una forma común de cáncer de piel que se origina en la epidermis.

 

3. Trata la piel con suavidad

Tu rutina de aseo diaria puede perjudicar tu piel. Para evitarlo, sigue estos consejos:

  • Dúchate respetando la piel. Limita la duración de la ducha y usa agua tibia en vez de agua caliente, para preservar los aceites naturales de la piel.
  • Evita los jabones agresivos. En su lugar, utiliza limpiadores suaves, con un pH adecuado y que no alteren la barrera protectora de la piel.
  • Mantén la piel hidratada. Tras la ducha, sécate con una toalla dando pequeños toques para preservar algo de humedad en la piel. Si la tienes seca, usa una crema hidratante adaptada a tus necesidades.

4. Sigue una dieta saludable

Una dieta variada y rica en verduras, frutas, cereales integrales y proteínas magras te ayudará a verte y sentirte mejor. Además, beber agua contribuirá a hidratar tu piel.

 

5. Evita el estrés

El estrés excesivo puede desencadenar problemas en la piel, como brotes de psoriasis, dermatitis atópica o acné.

Referencias

1. Sewon Kang, Masayuki Amagai, Anna L. Bruckner, Alexander H. Enk, David J. Margolis, Amy J. McMichael, Jeffrey S. Orringer, Fitzpatrick's Dermatology, 9 edición. Disponible: https://accessmedicine.mhmedical.com/book.aspx?bookid=2570

2. Newman T. Skin: How it Works [revisado 11 ene 2018; citado 5 feb 2020]. En: Medical News Today [Internet]. Brighton (Reino Unido): Healthline Media UK Ltd; c2004-2020 [aprox. 9 pantallas]. Disponible: https://www.medicalnewstoday.com/articles/320435.php 

3. Mayo Clinoc. Rochester (Minnesota EE.UU.) Mayo Foundation for Medical Education and Research; c1998-2020. Skin care: 5 tips for healthy skin. 15 October (cited 6 February 2020) Disponibe: https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/adult-health/in-depth/skin-care/art-20048237

4. MedlinePlus, Bethesda (MD): National Library of Medicina (EE.UU) Skin conditions: Disponible: https://medlineplus.gov/spanish/skinconditions.html