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¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es un trastorno crónico de la piel que provoca la aparición de manchas rojas y escamosas, llamadas placas, en la piel. Estas placas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Hay varios tipos de psoriasis.

Casi un 3 % de la población mundial, hombres, mujeres y niños, y hasta recién nacidos, pueden padecer síntomas de psoriasis. Muchos sufren un dolor constante debido a una piel agrietada y sangrante. Algunos incluso desarrollan una forma incapacitante de artritis.

Y aun así, gran parte de la población mundial piensa que la psoriasis es un problema menor que no merece demasiada atención o comprensión. Algunas personas siguen asociando la psoriasis con la falta de higiene o culpan a quienes la padecen y les evitan cuando, de hecho, muchas personas con psoriasis se aíslan porque se avergüenzan de su enfermedad.

 

Datos sobre la psoriasis

  • La psoriasis en placas es el tipo de psoriasis más común y se caracteriza por la aparición de lesiones rojizas cubiertas de escamas plateadas.
  • La psoriasis guttata o en gotas también es bastante común y se caracteriza por la aparición de lesiones rojas y pequeñas, como gotas, cubiertas de escamas plateadas.
  • La psoriasis pustulosa produce lesiones como ampollas de líquido, no infeccioso, y abundante descamación. Puede localizarse en cualquier parte del cuerpo, aunque a menudo aparece en las palmas de las manos y las plantas de los pies.
  • La psoriasis inversa produce lesiones muy rojas con pocas o ninguna escama y aparece en los pliegues de la piel, como las axilas, las ingles y bajo los senos.
  • La psoriasis eritrodérmica es rara, pero dolorosa, y se caracteriza por el enrojecimiento y la hinchazón de la piel y abundante descamación de piel muerta.
  • Aproximadamente entre el 30 y el 50 % de las personas con psoriasis sufren también artritis psoriásica, que provoca dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones y alrededor de estas. Este tipo de artritis suele afectar a las manos, los pies, las muñecas, los tobillos y la parte inferior de la espalda.

Distribución de la gravedad de la psoriasis [+info]

La psoriasis afecta casi al 3 % de la población mundial. Puede aparecer en hombres y mujeres de cualquier raza o edad. Suele aparecer entre los 15 y los 35 años, aunque puede presentarse a cualquier edad, incluso en bebés o ancianos.

La psoriasis puede ser leve (limitarse a unas pocas zonas de la piel) o moderada/extendida y grave. Una célula de la piel normal madura en un plazo de 28 a 30 días y desaparece de la piel de forma imperceptible. Las células de la piel psoriásica maduran en menos de 7 días. Se amontonan y forman lesiones escamosas. Las lesiones psoriásicas pueden ser dolorosas y producir picor; también pueden agrietarse y sangrar.
 

 

¿Qué causa la psoriasis?

Se desconoce la causa exacta de la psoriasis. Los médicos creen que está relacionada con el sistema inmunitario y que es genética, lo que significa que puede afectar a varios miembros de una misma familia. En las personas con psoriasis, el sistema inmunitario se activa por error, lo que provoca que las células cutáneas crezcan demasiado rápido. Las células que han crecido tan rápido se acumulan en las capas superiores de la piel y producen lesiones en la superficie.

¿Cómo sé si tengo psoriasis?

No hay ninguna prueba médica específica para la psoriasis. Para diagnosticarla, el médico examinará la piel y posiblemente realizará una biopsia para analizar una muestra con microscopio. El punteado de las uñas puede ser a veces un signo de psoriasis.

 

 

¿Qué tratamientos hay para la psoriasis? 

La psoriasis es un trastorno que habitualmente precisa un tratamiento de por vida. Los tratamientos están determinados por el tipo y la gravedad de la psoriasis, así como la zona de piel afectada. Dada la amplia variedad de medicamentos, se puede tardar cierto tiempo en encontrar el tratamiento o la combinación de tratamientos más eficaces para cada paciente.

 

 

 

Tratamientos tópicos.

Los tratamientos tópicos se aplican directamente sobre la piel afectada para proporcionar alivio local sin los efectos secundarios de los medicamentos sistémicos, que afectan a todo el organismo. Cuando se utilizan solos, pueden tratar de forma eficaz la psoriasis leve o moderada. Para psoriasis graves, los tratamientos tópicos pueden combinarse con medicación sistémica o fototerapia. Los tratamientos tópicos de la psoriasis incluyen:

  • Corticosteroides tópicos. Reducen la inflamación y alivian el picor.
  • Análogos de la vitamina D. Estas formas sintéticas de la vitamina D ralentizan el crecimiento de las células cutáneas.
  • Antralina. Contribuye a ralentizar el crecimiento de las células cutáneas. También puede eliminar las escamas y suavizar la piel.
  • Retinoides tópicos. Derivados de la vitamina A, ayudan a reducir la inflamación.
  • Alquitrán de hulla. Reduce la descamación, el picor y la inflamación. Puede irritar la piel.
  • Ácido salicílico. Elimina las células muertas de la superficie cutánea y reduce la descamación.
  • Hidratantes. Utilizados solos no curan la psoriasis, pero contribuyen a reducir el picor, la descamación y la sequedad.
 

Fototerapia.

Este tratamiento utiliza luz ultravioleta natural o artificial. La forma más sencilla y simple de fototerapia consiste en exponer la piel a cantidades controladas de luz solar natural. Otras formas de fototerapia incluyen el uso de luz artificial ultravioleta A (UVA) o ultravioleta B (UVB), solo o en combinación con otros medicamentos. La exposición a los rayos ultravioletas (UV) de la luz solar o artificial ralentiza la eliminación de las células muertas de la piel y reduce la descamación y la inflamación.

 

Tratamientos sistémicos.

Los medicamentos sistémicos se administran por vía oral o por inyección y actúan en todo el cuerpo. Los tratamientos sistémicos se utilizan en pacientes con psoriasis moderada o grave o psoriasis resistente a otros tipos de tratamiento. Los tratamientos sistémicos para la psoriasis incluyen:

  • Retinoides. Disminuyen la inflamación.
  • Metotrexato. Reduce la producción de células cutáneas e inhibe la inflamación. También puede ralentizar la progresión de la artritis psoriásica en algunos pacientes.
  • Ciclosporina. Reduce la actividad del sistema inmunitario.
  • Fumaratos. Son moléculas pequeñas con efecto inmunomodulador, antiinflamatorio y antioxidante.
  • Apremilast. Es un inhibidor de la enzima fosfodiesterasa 4 (PDE4) que está relacionada con la producción de moléculas implicadas en la inflamación, lo que se traduce en la disminución de los signos y síntomas de la psoriasis. Este tratamiento está indicado para el tratamiento de la psoriasis en placas crónica de moderada a grave en los adultos que no han respondido, tienen contraindicado o no toleran otros tratamientos sistémicos, incluyendo ciclosporina, metotrexato o psoraleno y luz ultravioleta A (PUVA).
  • Productos biológicos que alteran el sistema inmunitario. Algunos de estos fármacos han sido aprobados para el tratamiento de la psoriasis moderada o grave y suelen utilizarse, cuando está indicado, en personas que no responden al tratamiento tradicional o con artritis psoriásica asociada.


Más información
National Psoriasis Foundation  NHS choices. Psoriasis Treatments

 

¿Cuáles son los diferentes tipos de psoriasis?

Las personas con psoriasis pueden presentar uno o más tipos de psoriasis distintos:

1. Psoriasis en placas

La psoriasis en placas o psoriasis vulgar es la forma más frecuente de la enfermedad y afecta a casi el 90 % de los afectados. La psoriasis en placas aparece como ronchas secas, rojizas, de forma circular u ovalada, con una anchura de 1 a 10 cm y cubiertas por una acumulación de células muertas de color blanco plateado que pueden desprenderse. Estas ronchas o placas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, si bien suelen presentarse en los codos, las rodillas, el cuero cabelludo (se extienden más allá de la línea del pelo en la frente, la parte posterior del cuello y alrededor de las orejas) o la parte inferior de la espalda; pero también pueden aparecer en los genitales y hasta en el interior de la boca. Con frecuencia producen picor y son muy dolorosas, y alrededor de las articulaciones pueden agrietarse y sangrar.

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2. Psoriasis guttata

La psoriasis gotular, en gotas o guttata (del latín guttae, que significa ‘gota') es una forma de psoriasis que aparece como numerosos puntitos en forma de gota, separados y de color rosado o rojo brillante en pacientes de piel clara, mientras que en las personas con piel más oscura suelen ser más oscuros. Se trata del segundo tipo de psoriasis más frecuente, después de la psoriasis en placas. Casi el 2 % de las personas con psoriasis desarrolla psoriasis guttata. Los puntos pueden estar cubiertos de escamas plateadas más finas que las de la psoriasis en placas, si bien pueden ser más persistentes y convertirse con el tiempo en una psoriasis en placas. Los puntos suelen aparecer en el torso y las extremidades, así como en la cara y el cuero cabelludo; en los casos leves, desaparecen por sí solos tras varias semanas o meses. Sin embargo, pueden darse episodios de recurrencia de la enfermedad. Algunos pacientes afirman que la psoriasis guttata provoca picor o irritación, mientras que otros no la perciben. A menudo, la psoriasis guttata comienza en la infancia o al comienzo de la edad adulta y puede originarse por una amigdalitis estreptocócica, que es una infección de las vías respiratorias superiores causada por estreptococos en la garganta, o bien por estrés, una lesión cutánea o algunos fármacos betabloqueantes.

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3. Psoriasis inversa

La psoriasis inversa produce lesiones muy rojas (u oscuras en tonos de piel más oscuros), lisas y bien delimitadas, sin escamas en los pliegues corporales, como detrás de las rodillas, en las axilas, en los muslos, bajo los senos o alrededor de los genitales y las nalgas. La psoriasis inversa es frecuente en personas con sobrepeso y en aquellas con pliegues de piel profundos, y puede resultar muy incómoda y dolorosa. La sudoración y el roce de la piel aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad o provocar nuevos brotes. El crecimiento excesivo de hongos puede desencadenar también lesiones cutáneas de psoriasis.

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4. Psoriasis pustulosa

La psoriasis pustulosa produce lesiones como ampollas blancas o amarillas de líquido, no infeccioso, rodeadas por piel roja e irritada y abundante descamación. Estas pústulas también pueden juntarse formando una única ampolla. Cuando se secan, se desprenden de la piel. La psoriasis pustulosa puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, pero normalmente se encuentra en zonas aisladas, como las palmas de las manos y las plantas de los pies. Es un tipo de psoriasis bastante raro (solo el 5 % de las personas con psoriasis) y aparece principalmente en adultos. Puede desarrollarse como complicación de la psoriasis en placas, por tomar ciertos medicamentos, por interrumpir bruscamente un tratamiento seguido durante un largo periodo, por embarazo, por una infección o la exposición a determinadas sustancias químicas o por estrés.

Hay dos tipos de psoriasis pustulosa: psoriasis pustulosa generalizada aguda (PPGA), también conocida como psoriasis de von Zumbusch, que aparece repentinamente en forma de ronchas rojas muy dolorosas, acompañada de fiebre y signos de toxicidad; y psoriasis pustulosa generalizada subaguda, también conocida como anular o circinada, que evoluciona de forma subaguda o crónica con menos manifestaciones sistémicas.

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5. Psoriasis eritrodérmica

La psoriasis eritrodérmica o exfoliativa es una de las formas más graves de psoriasis. En esta variedad, las lesiones cubren la práctica totalidad de la piel, desprendiéndose en grandes superficies. Puede provocar picor y dolor muy intensos y hacer que la piel se caiga en láminas. En ocasiones también puede ir acompañada de un aumento en la frecuencia cardíaca y una mala regulación de la temperatura corporal. Es un tipo de psoriasis muy poco común que afecta de manera crónica al 3 % de las personas con psoriasis. Los desencadenantes de la psoriasis eritrodérmica pueden incluir otro tipo de psoriasis, como la psoriasis pustulosa, una psoriasis en placas mal controlada, la retirada abrupta de la medicación sistémica para la psoriasis, una reacción alérgica a los medicamentos, una grave quemadura solar, estrés severo, una infección, un tratamiento con fármacos antipalúdicos, productos que contengan un alto porcentaje de alquitrán de hulla, cortisona o litio. Esta forma de psoriasis puede ser potencialmente mortal, por lo que los pacientes que sufran un brote de psoriasis eritrodérmica deben acudir al médico inmediatamente.

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6. Artritis psoriásica

Aunque la psoriasis y la artritis psoriásica se denominan a veces enfermedad psoriásica, la artritis psoriásica no es un tipo de psoriasis, si bien es una afección que a menudo se manifiesta junto con la psoriasis. Se calcula que hasta el 30 % de las personas con psoriasis finalmente desarrollarán artritis psoriásica.

La artritis psoriásica es una enfermedad autoinmune dolorosa y físicamente limitante y que puede afectar a la persona en forma de psoriasis y de artritis (inflamación de las articulaciones). La artritis psoriásica suele aparecer entre 5 y 12 años después de la psoriasis y aproximadamente hasta una tercera parte de las personas con psoriasis también desarrolla artritis psoriásica. La artritis psoriásica provoca dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones y alrededor de estas. Suele afectar principalmente a las articulaciones y puede dañar gravemente las manos. Los síntomas cutáneos suelen aparecer antes que los articulares.

Por lo general, cuanto más intensos sean los síntomas cutáneos, mayor será la probabilidad de que una persona tenga artritis psoriásica. Suele aparecer en personas de entre 30 y 50 años. Tanto los genes como factores ambientales pueden activar la aparición de la enfermedad.

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¿Cómo repercute la psoriasis en la vida de los pacientes?

  •   Reducción de la
    esperanza de vida
  •   Dificultad para conseguir
    un nuevo empleo
  •   Efecto en
    la autoestima
  •   Sentimientos o estados de
    ansiedad y depresión

La psoriasis no es solo una enfermedad de la piel. La psoriasis grave es una enfermedad discapacitante que afecta al bienestar físico y emocional de los pacientes y su impacto sobre la calidad de vida es similar al observado con otras enfermedades potencialmente mortales y debilitantes como la hipertensión arterial, cardiopatías, diabetes, artritis reumatoide y cáncer. Estos efectos, no reflejados en las escalas de gravedad de las enfermedades cutáneas, pueden incluir asimismo vergüenza, estigma, molestia física y estrés psicológico. Con el tiempo, pueden suponer una carga considerable para el bienestar emocional general de la persona, su funcionamiento social, las actividades de autocuidado, la productividad laboral o escolar y la autoestima.

La psoriasis puede afectar a las personas física, emocional y socialmente de distintas maneras:

  • Reducción de la esperanza de vida

    En estudios recientes se ha demostrado que la carga de la enfermedad concomitante sustancial de los pacientes con psoriasis puede reducir la esperanza de vida de 3,5 a 10 años o más. Es fundamental que los médicos inicien un tratamiento para la psoriasis, mejore la calidad de vida y pueda reducir el riesgo de muerte prematura por una enfermedad concomitante con la psoriasis.

  • Dificultad para conseguir un nuevo empleo o realizar las tareas habituales

    La psoriasis puede dificultar la obtención de un trabajo. La enfermedad puede añadirse al estrés de acudir a una entrevista de trabajo. A algunos pacientes les preocupa que el aspecto de la psoriasis haga que "no parezcan profesionales". Aunque no se permite a las empresas discriminar a las personas por su aspecto, algunos temen que padecer psoriasis pueda condicionarles negativamente en las entrevistas de trabajo.

    La psoriasis también puede generar complicaciones en el trabajo. El 35 % de las personas con psoriasis declaró que la enfermedad afectó a su carrera, el 20 % indicó que influyó en su rendimiento laboral y el 6 % sufrió alguna forma de discriminación laboral. La naturaleza visible de esta enfermedad autoinmune hace que resulte difícil de esconder de los compañeros de trabajo, cuya curiosidad puede llegar a molestar o quienes pueden incluso creer erróneamente que esta enfermedad cutánea es contagiosa. Algo que puede resultar muy incómodo o embarazoso para la persona afectada.

    Los pacientes con psoriasis suelen preocuparse más por el absentismo que sus compañeros sin psoriasis y casi el 60 % de los pacientes indican que pierden un promedio de 26 días de trabajo anuales por causas directamente relacionadas con la enfermedad.

  • Efecto en la autoestima

    Los pacientes con psoriasis suelen experimentar dificultades como adaptación inadecuada, problemas con su imagen corporal y su autoestima, además de sentimientos de estigma, humillación y vergüenza por su aspecto. Además de tener que afrontar el picor y el dolor de los brotes y de las placas, las personas con psoriasis pueden sentirse cohibidas por su aspecto y preocuparse por cómo otras personas puedan reaccionar o pensar de ellas. Por tanto, aunque los sentimientos de cohibición o vergüenza por la psoriasis sean normales, eso no significa que las personas con psoriasis deban aguantarlas. Múltiples estudios han demostrado la utilidad de algunas estrategias para ayudar a las personas con psoriasis a mejorar su autoestima, sentirse más a gusto y controlar los pensamientos negativos enfocándose en sus mejores cualidades (cabe recordar que el aspecto es solo una más de las muchas características que nos diferencian y que otras cualidades, como la inteligencia, la amabilidad y el humor también nos definen) o mediante los "factores de la felicidad" (estar con los amigos, bailar, practicar el deporte favorito, etc.).

  • Sentimientos o estados de ansiedad y depresión

    Varios estudios han demostrado que la depresión es la principal enfermedad concomitante de la psoriasis. Las personas con psoriasis tienen el doble de probabilidades de tener depresión que el resto de la población. La depresión puede repercutir muy negativamente en la calidad de vida. Por tanto, resulta esencial observar posibles síntomas de depresión (insomnio, fatiga, apatía, dificultad de concentración, etc.) y dar con el tratamiento adecuado en caso necesario.

¿Cómo puedo vivir mejor con psoriasis? 

  •   Llevar una
    alimentación saludable
  •   Reducir el
    estrés
  •   Disfrutar de una
    exposición solar controlada
  •   Evitar beber demasiado
    alcohol y fumar
  •   Utilizar
    emolientes
  •   Contactar con
    asociaciones de pacientes

La psoriasis es una enfermedad compleja y no todas las personas la afrontan de la misma manera. Adoptar estos hábitos saludables puede, en gran medida, reducir el riesgo de complicaciones debidas a la psoriasis y mejorar el estado de salud general:

  • Llevar una alimentación saludable

    Seguir una alimentación saludable y equilibrada y practicar ejercicio de forma habitual es beneficioso para la salud de todos. Si además padece psoriasis, estas elecciones saludables son si cabe aún más importantes. Si bien no hay evidencias científicas que respalden una "dieta para la psoriasis" específica, los afectados por psoriasis afirman sentirse mejor cuando evitan alimentos que provocan o aumentan la inflamación (como alimentos procesados, la planta belladona, carnes rojas grasas y azúcar refinado) y consumen alimentos que se sabe que reducen la inflamación (p. ej.: alimentos ricos en omega-3, como salmón, atún blanco, nueces, lino, semillas de chía y de cáñamo y frutas y verduras coloridas, como espinacas, zanahorias y arándanos).

  • Reducir el estrés

    Si bien el estrés no provoca directamente psoriasis, los investigadores han hallado una conexión directa entre los brotes y el estrés. Por tanto, los pacientes con psoriasis deben encontrar maneras reducir el estrés, como practicar ejercicio regularmente, realizar respiraciones profundas, acudir a un terapeuta o participar en grupos o foros de ayuda a pacientes.

  • Disfrutar de una exposición solar controlada

    Los rayos de luz, ya sea luz solar natural o ultravioleta (UV) artificial, suelen tener un efecto positivo en la psoriasis, y la fototerapia es uno de los principales tratamientos para esta enfermedad. No obstante, aunque la luz solar puede resultar beneficiosa, los pacientes con esta enfermedad (principalmente los que tengan la piel muy clara, que presentan un mayor riesgo de quemaduras solares y de cáncer de piel) deben protegerse frente a las quemaduras solares, que pueden ocasionar brotes y otros problemas cutáneos. Tomar el sol no se controla en un entorno médico como sucede con la fototerapia y algunos medicamentos pueden aumentar la fotosensibilidad. Por tanto, los pacientes con psoriasis deben maximizar la protección solar y evitar malas prácticas.

  • Evitar beber demasiado alcohol y fumar

    ¡Estos hábitos no son buenos para nadie! Pero peor aún para las personas con psoriasis. Según la National Psoriasis Foundation, las sustancias químicas del tabaco pueden desencadenar inflamación, que puede provocar tanto psoriasis como intensificación de los brotes. Además, el consumo excesivo de alcohol puede interferir en la respuesta al tratamiento de la psoriasis y reducir su eficacia.

  • Utilizar emolientes

    Las personas con psoriasis tienen la piel muy seca, por lo que es importante que se hidraten la piel al menos dos veces al día con productos que contengan ingredientes naturales, como aceites esenciales (lavanda, árbol del té, árbol del neem, aceites de geranio...), lociones hidratantes con aceite de coco o aloe o extractos de hamamelis relajantes. Lo mejor es aplicar la loción inmediatamente después de la ducha, ya que la piel conservará más la hidratación. Cuanto más espesa sea la crema hidratante, mejor hidratarán la piel las cremas y pomadas.

  • Contactar con asociaciones de pacientes locales

    A continuación se incluye una lista de grupos de ayuda a pacientes con psoriasis: